domingo, 18 de enero de 2009

Vean al sol, el primero

A unos cinco minutos en auto de la casa de ustedes (así se dice en México al referirse a la casa propia) está el Bosque de Tláhuac. Ayer me di una vuelta en el momento perfecto: entre las once y las catorce horas. Después de una mañana gélida –a la que estamos los chilangos desacostumbrados-, pude ir a un safari botánico con los pequeños. La idea sonaba aburrida, pero pronto tornóse divertida, al encontrar las instalaciones casi vacías y con un mínimo de gente recorriendo el bosque. 

Tuvimos oportunidad de caminar alrededor de dos horas buscando plantas, hojas y raíces de distintas formas. En realidad gocé mucho el paseo. No había prisa; el clima era agradable y estaba yo bien acompañado. 

El motivo de la reflexión que les quiero compartir es el siguiente: Se encuentran tan cerca de nosotros satisfactores tan simples de acceder y tan completos en lo que nos brindan como los que les acabo de describir. 

Ya Jodorowsky en su “Cabaret místico” cuenta el siguiente cuento:

A un buscador de la verdad le cuentan que existen flores que brillan tanto como el sol. Comienza infructuosamente a buscarlas. Se le convierten en una obsesión. Durante años recorre el planeta rastreando esas luminosas flores sin encontrar ninguna. Decepcionado, convencido de que no existen, se sienta al borde de un camino con la decisión de ayunar hasta morir de hambre. Al cabo de unos días ve pasar a un viejo campesino llevando en sus brazos un enorme ramo de flores que brillan tanto como el sol. Asombrado, le pregunta:

-Dígame, buen hombre, ¿Cómo puede usted encontrar tantas de estas flores cuando yo, a pesar de haber recorrido el mundo entero, nunca las vi?

-Muy fácil –responde el viejo-: por la mañana, apenas me despierto, miro fijamente al sol. Luego, veo estas flores por todas partes.

De allí que resulte tanto más sencillo modificarse uno mismo que modificar al entorno que nos rodea.

Sé que no es fácil la tarea. Viene inmediato a mi mente el trabajo que ocupa mis entresemanas, en donde el difícil ambiente laboral opaca el sol continuamente, pero hay elementos suficientes para verlo a través de las nubes de polvo y niebla densa, gris y oscura.

Aprovecho para comentar mi intento de ingreso a la prestigiosa revista electrónica “Ampolla Cerebral”. A ver qué tal me va. Léanme allí próximamente.

domingo, 11 de enero de 2009

Las siete leyes de la Torta

La Torta es una persona. Corrijo: es un miembro del género humano. No se conoce su verdadera identidad, pero está allí. Puede ser tu suegra, tu vecino o vecina, tu esposa o esposo, tu compañera o compañero de trabajo. Se denomina Torta porque tiene forma de torta, cara de torta o nalgas de torta. Puede tener características como las que se describen a continuación. Son enunciativas más no limitativas.

1.- La única forma de establecer la verdad absoluta sobre cualquier tema consiste en repetir insistentemente "ahí está" sin escuchar lo que el interlocutor dice.
2.- Cuando se trata de situaciones en que debería privar la civilidad o el bien de terceros, primero yo, luego yo y después yo. Si sobra algo de tiempo, pues yo.
3.- La razón de existir de la Torta es llevar la contraria. Es capaz de atentar contra la Torta misma con tal de llevarte la contraria.
4.- Para la Torta no hay nada más terrible que admitir que uno se ha equivocado. Bueno, sí hay algo bastante más nefasto: pedir disculpas.
5.- El valor estético de la Torta consiste en el amontonamiento. Le gusta ir a lugares donde hay mucha gente, le gustan los enormes montones de trastos sucios, de ropa sucia, de basura, etc.
6.- La torta es bastante elemental: reacciona mediante el hígado, el estómago o el sexo. Casi no usa la neocorteza.
7.- La única forma de poder tratar con una torta es entenderla. No puede escucharte, no puede razonar, no puede negociar, no concede nada. Sólo pide, exige y se enoja. Compréndela; recuerda que la Torta no pidió nacer ni estar donde está. Tu le das el valor del cual se apropia rápidamente.

Cuidado. Mucho cuidado. La tortez es una cualidad altamente contagiosa.

sábado, 3 de enero de 2009

El Hablador de Vargas Llosa

Siempre me he considerado un asiduo lector de Mario Vargas Llosa. Desde mi adolescencia cuando cayó a mis manos "La tía Julia y el escribidor" me encantó su prosa llana, de fácil lectura, altamente intimista y con un denominador común que le reconozco en unas seis o siete novelas que le he leído: la amazonia peruana.

Carajo que dan ganas de adentrarse en los húmedos y selváticos territorios de Madre de Dios y dominados por el Urubamba, hasta los mosquitos se sienten.

Acabo de terminar -y de heredar a mi hija Rocío, lectora en ciernes-, la novela "El Hablador" y como las anteriores, me encantó. Se trata de una obra en contrapunto. La vida de Saúl Zuratas "Mascarita" como le llaman por su enorme lunar morado que le oblitera media cara, machiguenga por convicción y judío por biología, es una obra maestra. Nos muestra lo que al final todos queremos hacer: lanzarnos de cabeza a lo que queremos con toda el alma. Ni más ni menos.

Saúl vive hasta terminada la universidad en Lima, y vacaciona donde los machiguengas, incursionando de tal manera dentro de la vida y la mitología de ésta interesante etnia nómada del amazonas, hasta convertirse en uno de ellos. La liga que le retiene con el mundo criollo es su anciano padre, que al morir, le libera de su ya pesada carga. Abandona todo -si, todo- y se vuelca al mundo machiguenga y no como un miembro cualquiera, sino como un "hablador", figura en la que se combina el cantar de gestas, el noticiero, el maestro y hasta el sacerdote.

Amén de la descripción de la novela, que les invito que lean, quiero destacar el hecho que me cautivó y que repito: durante determinados períodos de la vida de una persona, se enfrenta a decisiones que confrontan el genuino gusto o pasión por algo con valores éticos, morales o tabús establecidos. Sé de propia mano y de cercanos míos que en un alto grado se opta por la segunda alternativa. La cultura alienada en que vivimos nos educa en una ética agachona, sumisa, fácil de manejar y de mínimo cambio. Ésto no significa que sea lo más adecuado para alguien específico. Saúl Zuratas se entrega al mundo machiguenga a sabiendas de lo que hará, del rol que jugará dentro de su sociedad y se entrega al papel con tal perfección y conocimiento de causa, que los mismos machiguengas lo consideran uno de ellos sin vacilación.

En resumen: para mi juicio es muy destacable la forma de hacer las cosas. Trascenderá de igual forma un profesor, un atleta, un padre de familia, un artista, un político o un comerciante.

Muestra Gastronómica en Xalapa


Les contaré que pasé mis vacaciones (la mayor parte de ellas) en la Ciudad de Xalapa-Enríquez, capital del Estado de Veracruz, escuchando por todos los medios posibles (radio, televisión, periódicos, espectaculares, folletos) propaganda del “Tío Fide”. Vaya que tiene dinero el Gobierno del Estado. Me enteré que recortó y en muchos casos nulificó períodos vacacionales para entregar la flamante 3ª parte de su trinqueteado Plan de Desarrollo. Se nota por ésta acción que planea bien las cosas.

Sin embargo, no les importunaré con tales estupideces. Les contaré de una de las experiencias allí vividas. Caminaba por una de sus empinadas calles, a la hora en que arrecia el hambre, cuando de pronto vi una muestra de la gastronomía xalapeña: “periquito al vino” el platillo vale 85 pesos por si les interesa. Lo pueden degustar en Av. Revolución, Colonia Centro, Xalapa, Ver. (Cerca de la veterinaria). Es un platillo extremadamente delicioso, puede ser al vino tinto o blanco, recomendándose ampliamente éste último por ser el periquito carne blanca.

Saludos.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Cuatro por ciento

¿Que onda vatos? ¿Les queda ahora sí para ahorrar con éste incremento del cuatro por ciento? A mí sí. ¿No les da envidia?

Gracias a nuestro presidente Calderón tenemos desde el primero de enero un justo y parejo cuatro por ciento de aumento. Todos los que estudiamos un minimo de economía sabemos que el salario es una de las formas de reparto de la riqueza, por lo que un cuatro por ciento -estamos ciertos de ello- corresponde amablemente a compensar la inflación del seis por ciento (sin contar la subyacente).

¡Felicidad!, ¡Progreso!, ¡Justicia Social!. Gracias por mi cuatro por ciento de aumento. Ahora me alcanzará para mis vacaciones y para el pavo. Es evidente la vocación de mi gobierno por disminuír el índice de Gini. Soy feliz. 

A mi me encanta el atole con el dedo. ¿Y a tí también?

Nombres, nombres y más nombres

Aprovecho la columna para agradecer el apoyo brindado a lo largo de éste año y los anteriores, para la realización de éste proyecto: Rocío Meixueiro, Federico Jr., Ana María, Samuel, Araceli, Ricardo Meixueiro, Paola Meixueiro, mi abuela, Beatriz, Shawn Yuskaitis, Sebastián el bebé, Violeta Moreno, Luis Arturo Kuara, Ariel Vercelli, Mercedes Pérez, Pompeyo Evaristo Palacios, mis cuates de PEP, Adrián Rosales, América Ayala, León Gual, Leticia Piña, Carolina Gutiérrez, Ana Rinconcillo, José Luis Rodríguez "Pumita", David Freire, Mallyneli Mora, Nicolás Silva, Don Ángel, Leticia Ávila, Lulú Chamorro, Brenda López, Angelita Cruz, mi tía Tere, Alfredo Zúñiga, Marcy, Trini Godínez, Mario Riestra, María Borja, Consuelo Alegría, Juan Cosme Bárcenas, Lorenza Moya, Claudia Rodríguez, José Octavio Acosta, Gustavo Martín del Campo, Fernando Gutiérrez, Leslie Peña, Mine Garduño, Paty Peña, Samuel Lucio, Pil Park, Lulusa Rivera, mi compa Rodrigo y mis hermanos centro y sudamericanos, todos mis hermanos de KADO, Ángel Vázquez, José Ronquillo, Nayibee Domíguez, Lalo López, Gloria Muñoz mi jefaza adorada, Maribel Núñez Mora, William Maldonado, Paulino Pérez, Dalia Moreno, Rubén Monroy, Luis de la Cruz, Zaide, Jaqui Cuevas, María Elena Huerta, Martita, Sarita Guerrero, César Ayub, Javier Godínez, Diana Rentería, Tere Rodríguez, la licenciada Entes, Oli e Isa, Rafa de la Torre, el Señor Camacho, Ángel Sotelo, Paty Sepúlveda, Víctor Siliceo, el biólogo Mejía, Ricardo Chang, Doña Vicky, Toya y Don Sera, Sandra, el Profe Angulo, el Doctor, Agustín y Pety de Sinaloa, Federico Torres, Deyaney y mis paisanos, el licenciado Osvaldo y el Profe Ricado, mis cuñados y excuñados, mis compadres nunca olvidados de quien hago ejemplo y todos aquellos seres queridos -bien queridos- a quien debo los episodios más memorables de mi vida: Gracias, muchas gracias a todos y a cada uno de ustedes por éstos momentos de gracia, de dolor, de olvido, de grandeza, de éxito, de paciencia, de amor y de experiencia.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Buen fin de semana
















Después de chorrocientosmil fines de semana desastrosos (si no es por las esporádicas apariciones de mis hijos mayores) hoy salió el sol en Tláhuac. Estuve desde temprano -en horrísonas ayunas- hasta como a las dos de la tarde en el Gimnasio Tlahuicoli (lo correcto es Tlahuicole, en honor del imbatible guerrero y político otomí adherido a las huestes tlaxcaltecas enmedio de las Guerras Floridas), en el centro del Pueblo de San Pedro Tláhuac (donde pronto habrá una estación del metro).

Allí se sucedió el examen de TaeKwonDo de mis hijos de cinco y seis años. Vaya -aún cuando me siento muy orgulloso de su desempeño-, quisiera platicar sobre uno de los aspectos más importantes del deporte popular: su capacidad de cohesionar a la sociedad y de aglutinarla alrededor de valores de capital importancia hoy en día: el esfuerzo para conseguir las cosas que valen la pena, el valor de trabajar en equipo (y de defenderse en equipo), además de tener un tiempo para verse las caras entre vecinos y conocernos y reconocernos después en otras circunstancias: en fin, de crear sociedad; con todo lo que ésta significa: buena vecindad.

Yo trabajo en el ámbito deportivo y dentro de ése particular ámbito no se dan ésos valores. Se dan los opuestos exactamente. Al igual que dentro del ámbito de gobierno municipal, lo importante en el desempeño de las actividades sociales se destacan en lo local.

Jamás en el escritorio de un gobernador de un estado o de una oficina federal se podrán percibir los tenues matices que provocan esos pequeños afectos que se suceden entre individuos y que generan vecindad y por ende sociedad. Hagamos más momentos como ésos.

Saludos al Centro de Formación Marcial Doyang Arboledas.

lunes, 8 de diciembre de 2008

La necedad: una fuerza de la naturaleza (humana)

Mta. Otro día en mi apasionante y fértil trabajo. Llevo casi cuatro a cinco horas del día en las últimas seis semanas dedicándolas a lidiar con la necedad. No queremos trabajar, queremos buscar pretextos para no trabajar. La incontable energía física y mental que utilizamos para no trabajar. Se rebusca en los procedimientos administrativos cualquier indefinición. Se busca exhaustivamente y se hacen análisis profundos. Con tal de buscar un pretexto para no trabajar.

Que increíble fuerza de la naturaleza es la necedad. Detrás de ella hay otras problemáticas, como un conflicto no resuelto con la autoridad, con la figura paterna. También hay resistencia al cambio, por ende: inseguridad. No nos vayan a quitar el coto de poder, la fuente de la misérrima quincena, el que te hagan tu cafecito por las mañanas una persona que gana aún menos que tú y que está más insegura todavía que tú. No vayas a perder ese pequeño enclave de ansias no satisfechas (coitus interruptus) cuando te dicen "jefe(a)". Uuuuy qué miedo, ¿verdad?.

Por esas razones, a las que se adhieren y se apelmazan las ya próximas compras navideñas, eres capaz de todo: de mentir y de mentirte, de trabajar horas extras en los intríngulis de la intriga y de la grilla, de la lisonja y del ardid. De generar lealtades pasajeras, haciendo  favores para después cobrarlos cuando llegue el momento. De entretejerlas en complicados documentos incriminatorios que nadie leerá......

De lo general a lo particular. Vaya qué hay mezquindad. Sale a la luz desde su agujero el topo, que cavó durante meses.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Estoy contigo

Después de un casi interminable match consigo misma, mañana internan a mi amiga para su tratamiento de una enfermedad curable. Este no es un espacio en el que quiero tratar de explicarle cómo salir de ella o para pedirle que huya de su inexorable destino. Sólo quiero decirle que la apoyo y la quiero y que a pesar de haber tomado esa difícil decisión enfoco las antenas de la vibra para enviarle toda mi solidaridad y mi afecto que no cambia a pesar de los pesares.

Ánimo Pores, que te recuerdo cantando "Todo a pulmón" que condensa ese espíritu libre y sensible que tienes, que difícilmente alguien ha podido entender, pero que prefigura lo que necesita el mundo: personas como tú. No te des por vencida.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Una visita a hacienda

Ayer tuve el privilegio de visitar una oscura oficina en hacienda, en la dirección de presupuesto o algo así. Asistí a una de esas soporíferas reuniones en donde varios de los que quieren no pueden y de los que pueden no quieren...... Digo privilegio, porque a fin de cuentas me divertí mucho. Ya el simple hecho de salir de la oficina fue formidable. Iban uno o dos monos muy divertidos y tenía yo el ánimo templado. 
Pero una de las situaciones que más me llamó la atención fue la siguiente: a unos veinte metros de la sala de juntas en las que me hallaba, había un módulo de ésos que componen las llamadas "caballerizas" que tenía plantas naturales que llegaban hasta el techo, dos preciosas enredaderas bien cuidaditas, limpias, con guías de alambre que colgaban del plafón. Cabe mencionar que estaba yo en un noveno piso. La aderezaban como siete espejitos en rojos marcos octagonales, unas nueve o diez estampitas de santos católicos y para terminar, ya habían algunos motivos navideños; unos ositos y unas piñatitas; amén de algunas cintillas no retiradas de las fiestas patrias.
Vaya... lo impresionante es cómo hay gente que tiene la idea de mimetizarse con el ambiente, pero hay otra que mimetiza al ambiente, para que se semeje a ella.
La reflexión me lleva a la situación que priva en las oficinas -sean gubernamentales o no- de enajenación y franco deterioro mental. En el mejor de los casos, los oficinistas huyen de su realidad mediante audífonos a los que se conectan (o se desconectan) durante todo el día. Qué difícil es hablarles; cuando les interpelas, generalmente están enojados. Me pregunto si lo están porque los desconectaste de su música o porque los regresaste a la realidad......
Cheers !
 
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